viernes, 25 de mayo de 2012

MÚSICOS: su Columna Vertebral.


                                                                                                            
Los músicos padecen numerosas lesiones y dolores crónicos de espalda, ya que hay un grado de tensión muscular que libera los movimientos, pero también hay otro que lo dificulta.
Estos problemas pueden llegar a repercutir en su actuación, ya que a menudo han sido provocadas por reiterados gestos durante sus numerosos ensayos y en sus ejecuciones.
En general se trata de la tensión en la ejecución, de la mala técnica, de la mala colocación-postura, normalmente asimétrica, o del desequilibrio  y desfase de los músculos, tendones y articulaciones, principalmente.

Las afecciones esqueléticas son las más comunes. Al sentarse, el músico debe apoyar la columna dorsal baja en el respaldo, de lo contrario los problemas surgirán tras haber adquirido malos hábitos.

La prevención y el tratamiento definitivo debe tomar en cuenta principalmente los factores causales: de la ejecución y del individuo. 


DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE AFECCIONES
EN DISTINTOS MÚSICOS:


PROBLEMAS CERVICALES:
Piano, teclados: 8%
Guitarra, bajo: 23%
Viento: 24%
Percusión: 15%

AFECCIONES DORSALES:
Piano, teclados: 25%
Guitarra, bajo: 5%
Viento: 3%

PROBLEMAS LUMBARES:
Piano, teclados: 25%
Guitarra, bajo: 8%
Viento: 15%
Percusión: 7%

AFECCIONES SACRO-COXIS:
Piano, teclados: 8%
Viento: 3%
Percusión: 7%
  
Los pianistas son los músicos que más sufren dolor crónico de espalda.




NOTA: "Medicina laboral. Lesiones de los músicos: la columna". Publicado por Juancho Cruz / EL MUNDO.

martes, 22 de mayo de 2012

NUESTROS PACIENTES VI.

C. Q. M.


Mayo de 2012

"Soy administrativo desde hace trece años y en mi tiempo libre toco la guitarra, por lo que continuamente tenía la espalda contracturada.
Intentaba paliar el dolor provocado por dichas contracturas, con masajistas, fisioterapeutas e incluso con acupuntura. Esto hacía que el dolor menguara o desapareciera, pero volvía a parecer al cabo de unos días.
Un familiar que conocía la clínica me aconsejó visitar MEDSPINE para que me asesoraran.
De esto hace ya dos años y tras varias sesiones, el dolor provocado por las contracturas desapareció para siempre, quedando simplemente molestias a nivel de cuello, pero que finalmente quedaron en el olvido.
Ahora sigo haciendo Terapia de Mantenimiento, y tan sólo con una hora semanal consigo "mantenerme en forma".

Sin duda aconsejo a cualquier persona que pueda tener problemas relacionados con la espalda, que visiten las instalaciones y conozcan a Diego, Jordi y Su. Recibirán un trato extraordinario y serán bien asesorados.

Quiero aprovechar  estas líneas para mandar un abrazo tanto a la plantilla como a los pacientes de la clínica. SOMOS UNA GRAN FAMILIA.

Muchas gracias".
C. QUESADA

                 

domingo, 6 de mayo de 2012

Dolor de espalda y EMBARAZO




Durante el embarazo, hasta un 30% de las mujeres padecen dolor en la zona lumbar, o ciática -dolorreferido o irradiado a la pierna-.

En la inmensa mayoría de los casos, el dolor surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda, que puede causar dolor por varios mecanismos. Una vez que el dolor ha aparecido y con independencia de los factores que lo desencadenaron, un mecanismo neurológico puede hacer que persista hasta el final del embarazo o también que aparezca dolor referido a la pierna.

Sólo excepcionalmente el dolor es consecuencia de una alteración orgánica de la columna vertebral. Dentro de su rareza, la alteración orgánica que aparece con mayor frecuencia durante el embarazo es la hernia discal y los estudios realizados demuestran que ocurre en menos de uno de cada 10.000 embarazos.


Tras el parto también es frecuente sentir dolor en la zona baja de la espalda. Muchas veces se debe a uno o varios de los mecanismos musculares, pero a veces es provocado por una luxación del coxis.




¿Cómo prevenimos el dolor de espalda durante el embarazo?


1. Estando activas y evitando el reposo salvo que sea necesario por motivos médicos.
2. Cumpliendo las normas de higiene postural.
3. Realizando ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos cuyo funcionamiento depende la espalda.

Algunos autores recomiendan el uso de fajas pélvicas (es decir, no colocadas alrededor de la cintura, sino rodeando las caderas) para ayudar a los glúteos en su función. Aunque de momento no hay estudios que demuestren su eficacia, pueden usarse durante el embarazo o después del parto, cuando el dolor se acrecienta en la articulación posterior de la pelvis.







¿Qué factores pueden aumentar el riesgo de dolor de espalda durante en embarazo y parto?

Principalmente los siguientes:


1. Relajación de la musculatura abdominal.
La relajación de la musculatura abdominal hace que la embarazada se arquee hacia atrás -en postura de hiperlordosis y use excesivamente la musculatura de la espalda para mantener su equilibrio.

2. Hiperlordosis.
La hiperlordosis aumenta la carga que soporta la columna vertebral y sobre todo, obliga a la musculatura de la zona lumbar a hacer un mayor esfuerzo del que sería necesario, lo que facilita su contractura y puede desencadenar dolor en esa zona o dolor referido a la pierna.
En algunos casos también puede sobrecargar la articulación facetaria y ésta puede llegar a dañarse y provocar un síndrome facetario
Este síndrome también puede causar dolor en la zona lumbar y dolor referido a la pierna. Sin embargo, habitualmente es preciso mantener la sobrecarga durante un período de tiempo mucho mayor que el que dura un embarazo para que dicha articulación llegue a verse afectada, por lo que difícilmente puede aparecer dolor debido a este mecanismo en el embarazo si la articulación estaba previamente sana.

3. Falta de potencia de los glúteos.
En condiciones normales, lo glúteos estabilizan la pelvis y aportan un apoyo estable a la columna lumbar.
Durante el embarazo, al aumentar de peso y variar la postura de la columna vertebral, la musculatura glútea debe se lo suficientemente potente para estabilizar la articulación sacro-ilíaca que fija la columna a la pelvis, para así evitar el posible dolor en la zona lumbar baja y las nalgas.

4. Sedentarismo y el reposo
Por motivos ginecológicos, algunas mujeres deben guardar reposo durante el embarazo. Otras lo hacen por hábito, sin motivo médico que lo justifique.
El sedentarismo y el guardar reposo son en sí mismos factores de riesgo para que aparezca dolor de espalda y dure más.

En condiciones normales, los nervios detectan el grado de tensión de la musculatura. Esa información sirve para ser constante y automáticamente consciente de la postura del cuerpo, lo que contribuye a mantener las posturas de la forma más correcta y con el menor trabajo muscular. El reposo deshabitúa a esos nervios y dificulta su función, por lo que facilita la adopción inconsciente de posturas incorrectas y la sobrecarga de la musculatura.
Existen reflejos que coordinan la musculatura abdominal y la de la espalda para mantener correctamente el equilibrio en reposo y más todavía en movimiento. El entrenamiento y la actividad mantienen en buen estado esos reflejos. 

El sedentarismo y el reposo provocan con relativa rapidez una pérdida de fuerza y masa muscular, y con ello aumenta la probabilidad de que la musculatura se sobrecargue o lesione.

5. El aumento de peso
En un embarazo normal en el que la madre sigue una dieta correcta, el aumento de peso no es relevante hasta más allá del 5º mes y no suele exceder un total de 8 kilos.

El aumento de peso hace que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más y agrava la tendencia a su contractura desencadenada por la relajación abdominal, la lordosis y el reposo, especialmente si ya antes del embarazo la musculatura abdominal y de la espalda no eran potentes.

6. Los conflictos de espacio
El aumento de volumen del útero y la congestión de la pelvis pueden facilitar la compresión de una raíz nerviosa y provoca ciática.

7. El parto
Es muy frecuente padecer dolor en la zona baja de la espalda durante el parto e inmediatamente después. Varios mecanismos pueden causarlo:

Esfuerzo muscular: Algunos partos pueden suponer un esfuerzo importante, que puede causar una contractura muscular capaz de mantenerse durante varios días.

Alteraciones en las articulaciones de la pelvis. Durante el parto, la pelvis se dilata para permitir la salida del feto. En condiciones normales, esa dilatación es mínima y se produce por la relativa separación de los huesos que forman el pubis, en la parte anterior de la pelvis. El desequilibrio relativo entre el diámetro de la pelvis de la madre y el tamaño del niño es una de las causas que pueden producir una dilatación excesiva de la pelvis. Esta dilatación puede afectar a las articulaciones sacroilíacas, en la parte posterior de la pelvis, que son las que unen la pelvis a la columna vertebral. Si eso ocurre, puede aparecer dolor y contractura muscular en la zona lumbar baja y las nalgas.

- Excepcionalmente, el esfuerzo del parto puede desencadenar una fisura, protrusión o hernia discal. En ese caso, puede aparecer dolor en la zona baja de la espalda o ciática (dolor irradiado a la pierna).

Luxación del coxis. Si durante el parto el paso del feto empuja el coxis hacia atrás, estirando o rompiendo fibras del ligamento que lo une al sacro, el coxis puede quedar desplazado. Es lo que se denomina luxación del coxis y puede producir un dolor intenso en la rabadilla, al final de la columna vertebral, sobre todo al sentarse sobre una superficie dura.


viernes, 9 de marzo de 2012

CONOCE TU ESPALDA 2ª Parte

Las vértebras son los huesos que forman la columna vertebral. Son muy resistentes; un trocito de hueso puede soportar un peso de 9 toneladas, que destrozaría una pieza de cemento del mismo tamaño.
En una visión superior, se distingue: el cuerpo vertebral, unas prominencias laterales (apófisis transversas) y una prominencia posterior (apófisis espinosa), unidas por la lámina. El agujero central está ocupado por la médula, por lo que se denomina canal medular.



Cada vértebra se articula con la inferior por delante, mediante el disco intervertebral y por detrás, a través de la articulación facetaria
Del mismo modo que el disco amortigua la presión entre los cuerpos vertebrales, en la articulación facetaria existe un cartílago con la misma misión. En el cartílago no hay nervios, pero sí en el hueso situado por debajo. Eso explica que cierto grado de desgaste del cartílago pueda ser indoloro mientras no llegue a afectar al hueso que hay por debajo. Si esto ocurre, se activan los nervios y entonces sí se siente dolor.

En una visión lateral, se observa que al colocarse una vértebra sobre la otra forman un agujero, o agujero de conjunción, por el que pasan las raíces nerviosas que nacen de la médula.


jueves, 8 de marzo de 2012





REHABILITACIÓN POST-QUIRÚRGICA

En el conjunto de las dolencias de la espalda, la cirugía está indicada en menos del 1% de los casos. 
Existen diversas causas por las que se puede sentir dolor tras una operación. Las más frecuentes son la inestabilidad vertebral, el rechazo al material que se implanta, la pérdida de masa muscular, la fibrosis postquirúrgica y la discitis. 

La mayoría de los casos en los que la cirugía no obtiene los resultados deseados se debe a que la intervención quirúrgica no estaba realmente indicadaEl principal riesgo es que la operación no obtenga resultados satisfactorios. Numerosos estudios señalan que la principal causa de fracaso quirúrgico es recomendar la cirugía cuando no está estrictamente indicada, y que cuanto más rigurosa es la selección de los pacientes mejores son los resultados. Por eso, es fundamental asegurarse de que todos los pacientes que van a ser operados cumplen realmente los criterios que lo aconsejan. 

Sin embargo, incluso cuando se utilizan correctamente las técnicas más adecuadas y la cirugía es realmente necesaria, el dolor puede persistir o reaparecer después de la operación.


Después de la operación es importante cuidar la espalda:


1.-Hacer ejercicio:

El ejercicio permite mejorar la potencia, resistencia, coordinación y flexibilidad de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda, lo cual es especialmente importante entre quienes han sido operados, pues suelen perder forma muscular -bien debido a la propia intervención, bien por el reposo en cama, o bien como consecuencia del dolor sufrido antes de ser operados-.

2.-Mantenerse físicamente activo:

El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, y el reposo en cama incrementa el riesgo de que dicho dolor se prolongue. Por eso, tan pronto como el cirujano de el alta es importante que el paciente operado reanude progresivamente sus actividades habituales, evite el reposo en cama y se mantenga tan activo como le sea posible.

3.-Cumplir las normas de higiene postural.


4.-Adoptar una actitud mental sana:

Los síntomas duran menos y es menos probable que reaparezcan entre quienes mantienen una actitud mental sana y se enfrentan al dolor. Asumir que el dolor es provocado por un mal funcionamiento de la musculatura y no como resultado de lesión.
Seguir en activo, realizando nuestras labores cotidianas y evitando solamente aquéllas que el dolor impide específicamente hacer.
Confiar en que el dolor tiende a mejorar con el tiempo.
No tomar medicamentos, o hacerlo sólo de modo excepcional si aparecen crisis.

5.-Seguir los consejos de salud general:

La espalda forma parte del conjunto del organismo, de modo que los consejos para alcanzar una vida saludable contribuyen indirectamente a que la salud de la espalda mejore.




lunes, 13 de febrero de 2012

NUESTRAS CLÍNICAS 1


abastos valencia
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Cómo evitar el DOLOR LUMBAR, 2ª Parte.

La espalda suele ser una de las partes más propensas de nuestro cuerpo a sufrir lesiones o molestias. Y más en concreto la zona lumbar. Normalmente definimos como lumbalgia todo dolor proveniente de esta zona sin tener en cuenta el origen del dolor, el motivo o la localización exacta.


No debemos  analizar nuestro cuerpo de manera aislada. Podemos tener un problema en la espalda pero seguramente incidiendo en otras partes de nuestro organismo podremos ayudar a dicha zona.


Una pared abdominal tonificada es necesaria para mantener una buena postura al correr, evitando problemas en la zona lumbar. Y aquí ya podemos tener una pequeña pista de porque nos duele la espalda al correr. Ya de por sí, la zona lumbar está más trabajada que no la zona abdominal. Y si encima lo que hacemos es correr (cargamos aún más la zona baja de la espalda), pues aumentamos el riesgo de lesión. Una vez hemos terminado de correr, nuestra espalda está sobrecargada. Entonces, ¿Cómo podemos ayudar a destensar esta zona? Pues trabajando su músculo antagonista: los abdominales.

Cuando hago abdominales (o sea contraigo sus músculos), estoy relajando la musculatura lumbar.
Jugadores de voleibol o atletas saltadores, después de un partido o entrenamiento realizan varias series de abdominales. Después de estar varios minutos u horas saltando de una forma intensa tienen la zona baja de la espalda muy cargada, así que la destensan haciendo abdominales (y estirando).

Así pues, recomendamos realizar 3-4 series de abdominales de unas 15 repeticiones, después de hacer nuestro entreno de carrera . Por un lado destensamos la zona lumbar y por otro ganaremos estabilidad, cosa que nos permitirá gozar de mejor técnica para correr.




A la par, si además añadimos a los abdominales, otras 3-4 series de flexiones, habremos hecho un trabajo más equilibrado. Si sólo corremos, trabajamos el tren inferior y muchas veces nos olvidamos del superior. Un tren superior bien trabajado nos ayuda a hacer más eficaces los movimientos de inspiración y expiración en la carrera.
Estas flexiones y abdominales, juntamente con unos buenos estiramientos, que son indispensables, de piernas y espalda los podríamos considerar como el entrenamiento oculto.



Son pequeñas cosas que nos ayudarán a mejorar en nuestra disciplina y a gozar de mejor salud.


TABLA DE ESTIRAMIENTOS ANTES DE CORRER.


TABLA DE ESTIRAMIENTOS DESPUÉS DE CORRER.


viernes, 3 de febrero de 2012

PATOLOGÍAS 3: Osteoporosis





LA OSTEOPOROSIS aumenta la fragilidad de los huesos y favorece, en la columna, la fractura o el aplastamiento vertebral. 

La herramienta más eficaz para prevenir su evolución es la realización de ejercicios específicos para potenciar, de manera segura y eficaz, los músculos que protegen nuestras vértebras.

La osteoporosis se caracteriza por pérdida progresiva de masa ósea que conlleva el aumento de la fragilidad del hueso y el consecuente riesgo de fracturas. Uno de los principales factores que predisponen a este tipo de patología, es el sedentarismo y la falta de ejercicio, pudiendo afirmar con rotundidad que el mejor tratamiento preventivo y paliativo de la osteoporosis es la realización de ejercicio físico de impacto.
Además, la manera más eficaz de proteger a un hueso osteoporótico es rodearlo de una masa muscular con un adecuado tono y funcionalidad, de forma que cualquier impacto (directo o indirecto) recibido por dicho hueso, pueda ser parcialmente amortiguado y absorbido por la musculatura, afectando en menor medida a la estructura ósea. 

La columna vertebral no es una excepción a este fenómeno. Numerosos estudios recomiendan potenciar selectivamente la musculatura del tronco como medida primaria de prevención y tratamiento de la osteoporosis vertebral. No obstante,cabe indicar que la selección y adecuación de los ejercicios a realizar debe realizarse de manera personalizada para cada paciente por un profesional cualificado, además de ser realizados en dispositivos de entrenamiento que ofrezcan un alto grado de seguridad y fiabilidad.

viernes, 27 de enero de 2012

Dolor de espalda y SOBREPESO


Para prevenir las dolencias de espalda se debe mantener un mínimo de actividad física, cumplir las normas de higiene postural y desarrollar la musculatura de la espalda.

El sobrepeso ha demostrado ser un factor de riesgo para el dolor de espalda cuando es considerable y se debe a obesidad, pero no cuando se debe al incremento de la masa muscular. El sobrepeso causado por la obesidad es un factor que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda. Este hecho aumenta si a ello se añade el sedentarismo, la falta de fuerza muscular, la inactividad física o el mal estado de salud general. 


- El sedentarismo incrementa por sí mismo el riesgo de padecer afecciones de la espalda.

- La falta de fuerza en la musculatura de la espalda y abdominal, ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. 
Cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, lo que incrementa el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones.

- La inactividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda -como los abdominales y la musculatura paravertebral- se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. 
La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo y, por ello, facilita su sobrecarga o contractura.

- El mal estado de salud general. El sobrepeso aumenta a medio y largo plazo el riesgo de padecer diversas enfermedades como las metabólicas y cardiovasculares. El mal estado de salud general es uno de los factores que incrementa el riesgo de padecer dolencias de la espalda.




RECOMENDACIÓN y PREVENCIÓN:
Evidentemente, lo ideal para la espalda y el conjunto del estado de salud es reducir el peso de la forma adecuada: limitando y reconduciendo los hábitos alimenticios y realizando actividad física regular. Si se encuentra en esa situación, consulte a su médico para iniciar el programa que le resulte más adecuado y cómodo.




lunes, 23 de enero de 2012

NUESTROS DISPOSITIVOS: DAVID 150 Inflexión dorso lumbar


                                                                            

Dispositivo de tratamiento DAVID 150 para el entrenamiento de la musculatura dorso lumbar.

CONOCE TU ESPALDA 1ª Parte

Básicamente, la espalda sirve para:
  1. Sostener el cuerpo y permitir su movimiento.
  2. Contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo como, sobre todo, en movimiento.
  3. Proteger la médula espinal en una envuelta de hueso.
La espalda tiene que ser sólida para poder sostener el peso del cuerpo, para ello está compuesta por huesos muy resistentes y músculos potentes.
Para permitir el movimiento, la columna vertebral tiene que ser flexible. Por eso está compuesta de 33 vértebras separadas, dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos.

Para contribuir a mantener estable el centro de gravedad, la contracción de musculatura de la espalda actúa como un contrapeso que compensa los movimientos del resto el cuerpo. Para actuar así, la musculatura tiene que ser potente.
La unión de todas las vértebras que es la columna vertebral, protege la médula espinal. Las vértebras tienen una forma especial: un agujero en su centro por el que discurre la médula.


La columna vertebral


La columna vertebral del humano está formada por 33 vértebras. Las 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares están separadas por los 23 discos intervertebrales correspondientes. Las 5 sacras están fusionadas, al igual que las 4 coxígeas, formando los huesos sacro y coxis.
Si se observan de frente, las vértebras están perfectamente alineadas y forman una vertical. Sin embargo, vistas de perfil forman dos curvas. La superior -en la zona cervical- y la inferior -en la lumbar- son cóncavas hacia atrás y se llaman lordosis -cervical y lumbar respectivamente-. La curva media es cóncava hacia adelante y se llama cifosis dorsal.

Esta disposición permite que la columna sea muy resistente a la carga aplicada en dirección vertical, puesto que sus curvaturas le dan flexibilidad. Si la carga es muy importante, las curvaturas pueden aumentar transitoriamente, amortiguando la presión que sufren las vértebras. 

1.Cervicales

2. Dorsales

3. Lumbares

4. Sacro

5. Coxis

jueves, 12 de enero de 2012

Cómo evitar el DOLOR LUMBAR, 1ª Parte.

La espalda suele ser una de las partes más propensas de nuestro cuerpo a sufrir lesiones o molestias. Y más en concreto la zona lumbar. Normalmente definimos como lumbalgia todo dolor proveniente de esta zona sin tener en cuenta el origen del dolor, el motivo o la localización exacta.


Los motivos de una dolencia lumbar pueden ser varias. Tanto en nuestro día a día como en nuestra actividad deportiva, si no trabajamos correctamente, nos podemos estar causando un problema que, tarde o temprano se hará más que evidente:


    * Agacharse o levantar pesos incorrectamente.
    * Tener una vida o trabajo muy estresante.
    * Dormir con un colchón viejo o de mala calidad.
    * Andar encorvado.
    * Dormir sin almohada o en su defecto con una almohada que no se ajusta a nuestro cuerpo.
    * Sentarnos con malas posturas.
    * No tener bien trabajada la zona paravertebral.
    * Correr con unas zapatillas no adecuadas para el running.
    * Correr con unas plantillas deficientes.
    * Obesidad por culpa de comer mal.
    * Correr con una técnica deficiente.
    * Correr en superficies muy duras…



Éstas son algunas de las causas que, unidas o por separado, nos pueden llegar a producir alguna dolencia lumbar.

Utilicemos como ejemplo a un corredor,  un runner.  Muchos de ellos se quejan precisamente de la zona lumbar cuando corren. Dejemos de lado por un momento aspectos más propios de la higiene postural (sentarse bien, agacharse correctamente, dormir con un buen colchón,…).

Cuando corremos, impactamos. Damos unos pequeños saltitos y estos saltos se traducen en vibraciones que se trasladan a nuestro cuerpo (pie, tobillo, pierna, espalda…). Y normalmente estas vibraciones tienen su final en la espalda y más concretamente en la zona lumbar. En disciplinas como la bici no nos encontramos con este problema puesto que no existe el impacto (aunque sí que es verdad que la posición encima de la bici nos puede producir también problemas en la espalda).