viernes, 27 de enero de 2012

Dolor de espalda y SOBREPESO


Para prevenir las dolencias de espalda se debe mantener un mínimo de actividad física, cumplir las normas de higiene postural y desarrollar la musculatura de la espalda.

El sobrepeso ha demostrado ser un factor de riesgo para el dolor de espalda cuando es considerable y se debe a obesidad, pero no cuando se debe al incremento de la masa muscular. El sobrepeso causado por la obesidad es un factor que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda. Este hecho aumenta si a ello se añade el sedentarismo, la falta de fuerza muscular, la inactividad física o el mal estado de salud general. 


- El sedentarismo incrementa por sí mismo el riesgo de padecer afecciones de la espalda.

- La falta de fuerza en la musculatura de la espalda y abdominal, ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. 
Cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, lo que incrementa el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones.

- La inactividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda -como los abdominales y la musculatura paravertebral- se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. 
La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo y, por ello, facilita su sobrecarga o contractura.

- El mal estado de salud general. El sobrepeso aumenta a medio y largo plazo el riesgo de padecer diversas enfermedades como las metabólicas y cardiovasculares. El mal estado de salud general es uno de los factores que incrementa el riesgo de padecer dolencias de la espalda.




RECOMENDACIÓN y PREVENCIÓN:
Evidentemente, lo ideal para la espalda y el conjunto del estado de salud es reducir el peso de la forma adecuada: limitando y reconduciendo los hábitos alimenticios y realizando actividad física regular. Si se encuentra en esa situación, consulte a su médico para iniciar el programa que le resulte más adecuado y cómodo.




lunes, 23 de enero de 2012

NUESTROS DISPOSITIVOS: DAVID 150 Inflexión dorso lumbar


                                                                            

Dispositivo de tratamiento DAVID 150 para el entrenamiento de la musculatura dorso lumbar.

CONOCE TU ESPALDA 1ª Parte

Básicamente, la espalda sirve para:
  1. Sostener el cuerpo y permitir su movimiento.
  2. Contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo como, sobre todo, en movimiento.
  3. Proteger la médula espinal en una envuelta de hueso.
La espalda tiene que ser sólida para poder sostener el peso del cuerpo, para ello está compuesta por huesos muy resistentes y músculos potentes.
Para permitir el movimiento, la columna vertebral tiene que ser flexible. Por eso está compuesta de 33 vértebras separadas, dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos.

Para contribuir a mantener estable el centro de gravedad, la contracción de musculatura de la espalda actúa como un contrapeso que compensa los movimientos del resto el cuerpo. Para actuar así, la musculatura tiene que ser potente.
La unión de todas las vértebras que es la columna vertebral, protege la médula espinal. Las vértebras tienen una forma especial: un agujero en su centro por el que discurre la médula.


La columna vertebral


La columna vertebral del humano está formada por 33 vértebras. Las 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares están separadas por los 23 discos intervertebrales correspondientes. Las 5 sacras están fusionadas, al igual que las 4 coxígeas, formando los huesos sacro y coxis.
Si se observan de frente, las vértebras están perfectamente alineadas y forman una vertical. Sin embargo, vistas de perfil forman dos curvas. La superior -en la zona cervical- y la inferior -en la lumbar- son cóncavas hacia atrás y se llaman lordosis -cervical y lumbar respectivamente-. La curva media es cóncava hacia adelante y se llama cifosis dorsal.

Esta disposición permite que la columna sea muy resistente a la carga aplicada en dirección vertical, puesto que sus curvaturas le dan flexibilidad. Si la carga es muy importante, las curvaturas pueden aumentar transitoriamente, amortiguando la presión que sufren las vértebras. 

1.Cervicales

2. Dorsales

3. Lumbares

4. Sacro

5. Coxis

jueves, 12 de enero de 2012

Cómo evitar el DOLOR LUMBAR, 1ª Parte.

La espalda suele ser una de las partes más propensas de nuestro cuerpo a sufrir lesiones o molestias. Y más en concreto la zona lumbar. Normalmente definimos como lumbalgia todo dolor proveniente de esta zona sin tener en cuenta el origen del dolor, el motivo o la localización exacta.


Los motivos de una dolencia lumbar pueden ser varias. Tanto en nuestro día a día como en nuestra actividad deportiva, si no trabajamos correctamente, nos podemos estar causando un problema que, tarde o temprano se hará más que evidente:


    * Agacharse o levantar pesos incorrectamente.
    * Tener una vida o trabajo muy estresante.
    * Dormir con un colchón viejo o de mala calidad.
    * Andar encorvado.
    * Dormir sin almohada o en su defecto con una almohada que no se ajusta a nuestro cuerpo.
    * Sentarnos con malas posturas.
    * No tener bien trabajada la zona paravertebral.
    * Correr con unas zapatillas no adecuadas para el running.
    * Correr con unas plantillas deficientes.
    * Obesidad por culpa de comer mal.
    * Correr con una técnica deficiente.
    * Correr en superficies muy duras…



Éstas son algunas de las causas que, unidas o por separado, nos pueden llegar a producir alguna dolencia lumbar.

Utilicemos como ejemplo a un corredor,  un runner.  Muchos de ellos se quejan precisamente de la zona lumbar cuando corren. Dejemos de lado por un momento aspectos más propios de la higiene postural (sentarse bien, agacharse correctamente, dormir con un buen colchón,…).

Cuando corremos, impactamos. Damos unos pequeños saltitos y estos saltos se traducen en vibraciones que se trasladan a nuestro cuerpo (pie, tobillo, pierna, espalda…). Y normalmente estas vibraciones tienen su final en la espalda y más concretamente en la zona lumbar. En disciplinas como la bici no nos encontramos con este problema puesto que no existe el impacto (aunque sí que es verdad que la posición encima de la bici nos puede producir también problemas en la espalda).