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domingo, 6 de mayo de 2012

Dolor de espalda y EMBARAZO




Durante el embarazo, hasta un 30% de las mujeres padecen dolor en la zona lumbar, o ciática -dolorreferido o irradiado a la pierna-.

En la inmensa mayoría de los casos, el dolor surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda, que puede causar dolor por varios mecanismos. Una vez que el dolor ha aparecido y con independencia de los factores que lo desencadenaron, un mecanismo neurológico puede hacer que persista hasta el final del embarazo o también que aparezca dolor referido a la pierna.

Sólo excepcionalmente el dolor es consecuencia de una alteración orgánica de la columna vertebral. Dentro de su rareza, la alteración orgánica que aparece con mayor frecuencia durante el embarazo es la hernia discal y los estudios realizados demuestran que ocurre en menos de uno de cada 10.000 embarazos.


Tras el parto también es frecuente sentir dolor en la zona baja de la espalda. Muchas veces se debe a uno o varios de los mecanismos musculares, pero a veces es provocado por una luxación del coxis.




¿Cómo prevenimos el dolor de espalda durante el embarazo?


1. Estando activas y evitando el reposo salvo que sea necesario por motivos médicos.
2. Cumpliendo las normas de higiene postural.
3. Realizando ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos cuyo funcionamiento depende la espalda.

Algunos autores recomiendan el uso de fajas pélvicas (es decir, no colocadas alrededor de la cintura, sino rodeando las caderas) para ayudar a los glúteos en su función. Aunque de momento no hay estudios que demuestren su eficacia, pueden usarse durante el embarazo o después del parto, cuando el dolor se acrecienta en la articulación posterior de la pelvis.







¿Qué factores pueden aumentar el riesgo de dolor de espalda durante en embarazo y parto?

Principalmente los siguientes:


1. Relajación de la musculatura abdominal.
La relajación de la musculatura abdominal hace que la embarazada se arquee hacia atrás -en postura de hiperlordosis y use excesivamente la musculatura de la espalda para mantener su equilibrio.

2. Hiperlordosis.
La hiperlordosis aumenta la carga que soporta la columna vertebral y sobre todo, obliga a la musculatura de la zona lumbar a hacer un mayor esfuerzo del que sería necesario, lo que facilita su contractura y puede desencadenar dolor en esa zona o dolor referido a la pierna.
En algunos casos también puede sobrecargar la articulación facetaria y ésta puede llegar a dañarse y provocar un síndrome facetario
Este síndrome también puede causar dolor en la zona lumbar y dolor referido a la pierna. Sin embargo, habitualmente es preciso mantener la sobrecarga durante un período de tiempo mucho mayor que el que dura un embarazo para que dicha articulación llegue a verse afectada, por lo que difícilmente puede aparecer dolor debido a este mecanismo en el embarazo si la articulación estaba previamente sana.

3. Falta de potencia de los glúteos.
En condiciones normales, lo glúteos estabilizan la pelvis y aportan un apoyo estable a la columna lumbar.
Durante el embarazo, al aumentar de peso y variar la postura de la columna vertebral, la musculatura glútea debe se lo suficientemente potente para estabilizar la articulación sacro-ilíaca que fija la columna a la pelvis, para así evitar el posible dolor en la zona lumbar baja y las nalgas.

4. Sedentarismo y el reposo
Por motivos ginecológicos, algunas mujeres deben guardar reposo durante el embarazo. Otras lo hacen por hábito, sin motivo médico que lo justifique.
El sedentarismo y el guardar reposo son en sí mismos factores de riesgo para que aparezca dolor de espalda y dure más.

En condiciones normales, los nervios detectan el grado de tensión de la musculatura. Esa información sirve para ser constante y automáticamente consciente de la postura del cuerpo, lo que contribuye a mantener las posturas de la forma más correcta y con el menor trabajo muscular. El reposo deshabitúa a esos nervios y dificulta su función, por lo que facilita la adopción inconsciente de posturas incorrectas y la sobrecarga de la musculatura.
Existen reflejos que coordinan la musculatura abdominal y la de la espalda para mantener correctamente el equilibrio en reposo y más todavía en movimiento. El entrenamiento y la actividad mantienen en buen estado esos reflejos. 

El sedentarismo y el reposo provocan con relativa rapidez una pérdida de fuerza y masa muscular, y con ello aumenta la probabilidad de que la musculatura se sobrecargue o lesione.

5. El aumento de peso
En un embarazo normal en el que la madre sigue una dieta correcta, el aumento de peso no es relevante hasta más allá del 5º mes y no suele exceder un total de 8 kilos.

El aumento de peso hace que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más y agrava la tendencia a su contractura desencadenada por la relajación abdominal, la lordosis y el reposo, especialmente si ya antes del embarazo la musculatura abdominal y de la espalda no eran potentes.

6. Los conflictos de espacio
El aumento de volumen del útero y la congestión de la pelvis pueden facilitar la compresión de una raíz nerviosa y provoca ciática.

7. El parto
Es muy frecuente padecer dolor en la zona baja de la espalda durante el parto e inmediatamente después. Varios mecanismos pueden causarlo:

Esfuerzo muscular: Algunos partos pueden suponer un esfuerzo importante, que puede causar una contractura muscular capaz de mantenerse durante varios días.

Alteraciones en las articulaciones de la pelvis. Durante el parto, la pelvis se dilata para permitir la salida del feto. En condiciones normales, esa dilatación es mínima y se produce por la relativa separación de los huesos que forman el pubis, en la parte anterior de la pelvis. El desequilibrio relativo entre el diámetro de la pelvis de la madre y el tamaño del niño es una de las causas que pueden producir una dilatación excesiva de la pelvis. Esta dilatación puede afectar a las articulaciones sacroilíacas, en la parte posterior de la pelvis, que son las que unen la pelvis a la columna vertebral. Si eso ocurre, puede aparecer dolor y contractura muscular en la zona lumbar baja y las nalgas.

- Excepcionalmente, el esfuerzo del parto puede desencadenar una fisura, protrusión o hernia discal. En ese caso, puede aparecer dolor en la zona baja de la espalda o ciática (dolor irradiado a la pierna).

Luxación del coxis. Si durante el parto el paso del feto empuja el coxis hacia atrás, estirando o rompiendo fibras del ligamento que lo une al sacro, el coxis puede quedar desplazado. Es lo que se denomina luxación del coxis y puede producir un dolor intenso en la rabadilla, al final de la columna vertebral, sobre todo al sentarse sobre una superficie dura.


lunes, 13 de febrero de 2012

Cómo evitar el DOLOR LUMBAR, 2ª Parte.

La espalda suele ser una de las partes más propensas de nuestro cuerpo a sufrir lesiones o molestias. Y más en concreto la zona lumbar. Normalmente definimos como lumbalgia todo dolor proveniente de esta zona sin tener en cuenta el origen del dolor, el motivo o la localización exacta.


No debemos  analizar nuestro cuerpo de manera aislada. Podemos tener un problema en la espalda pero seguramente incidiendo en otras partes de nuestro organismo podremos ayudar a dicha zona.


Una pared abdominal tonificada es necesaria para mantener una buena postura al correr, evitando problemas en la zona lumbar. Y aquí ya podemos tener una pequeña pista de porque nos duele la espalda al correr. Ya de por sí, la zona lumbar está más trabajada que no la zona abdominal. Y si encima lo que hacemos es correr (cargamos aún más la zona baja de la espalda), pues aumentamos el riesgo de lesión. Una vez hemos terminado de correr, nuestra espalda está sobrecargada. Entonces, ¿Cómo podemos ayudar a destensar esta zona? Pues trabajando su músculo antagonista: los abdominales.

Cuando hago abdominales (o sea contraigo sus músculos), estoy relajando la musculatura lumbar.
Jugadores de voleibol o atletas saltadores, después de un partido o entrenamiento realizan varias series de abdominales. Después de estar varios minutos u horas saltando de una forma intensa tienen la zona baja de la espalda muy cargada, así que la destensan haciendo abdominales (y estirando).

Así pues, recomendamos realizar 3-4 series de abdominales de unas 15 repeticiones, después de hacer nuestro entreno de carrera . Por un lado destensamos la zona lumbar y por otro ganaremos estabilidad, cosa que nos permitirá gozar de mejor técnica para correr.




A la par, si además añadimos a los abdominales, otras 3-4 series de flexiones, habremos hecho un trabajo más equilibrado. Si sólo corremos, trabajamos el tren inferior y muchas veces nos olvidamos del superior. Un tren superior bien trabajado nos ayuda a hacer más eficaces los movimientos de inspiración y expiración en la carrera.
Estas flexiones y abdominales, juntamente con unos buenos estiramientos, que son indispensables, de piernas y espalda los podríamos considerar como el entrenamiento oculto.



Son pequeñas cosas que nos ayudarán a mejorar en nuestra disciplina y a gozar de mejor salud.


TABLA DE ESTIRAMIENTOS ANTES DE CORRER.


TABLA DE ESTIRAMIENTOS DESPUÉS DE CORRER.


viernes, 3 de febrero de 2012

PATOLOGÍAS 3: Osteoporosis





LA OSTEOPOROSIS aumenta la fragilidad de los huesos y favorece, en la columna, la fractura o el aplastamiento vertebral. 

La herramienta más eficaz para prevenir su evolución es la realización de ejercicios específicos para potenciar, de manera segura y eficaz, los músculos que protegen nuestras vértebras.

La osteoporosis se caracteriza por pérdida progresiva de masa ósea que conlleva el aumento de la fragilidad del hueso y el consecuente riesgo de fracturas. Uno de los principales factores que predisponen a este tipo de patología, es el sedentarismo y la falta de ejercicio, pudiendo afirmar con rotundidad que el mejor tratamiento preventivo y paliativo de la osteoporosis es la realización de ejercicio físico de impacto.
Además, la manera más eficaz de proteger a un hueso osteoporótico es rodearlo de una masa muscular con un adecuado tono y funcionalidad, de forma que cualquier impacto (directo o indirecto) recibido por dicho hueso, pueda ser parcialmente amortiguado y absorbido por la musculatura, afectando en menor medida a la estructura ósea. 

La columna vertebral no es una excepción a este fenómeno. Numerosos estudios recomiendan potenciar selectivamente la musculatura del tronco como medida primaria de prevención y tratamiento de la osteoporosis vertebral. No obstante,cabe indicar que la selección y adecuación de los ejercicios a realizar debe realizarse de manera personalizada para cada paciente por un profesional cualificado, además de ser realizados en dispositivos de entrenamiento que ofrezcan un alto grado de seguridad y fiabilidad.

viernes, 27 de enero de 2012

Dolor de espalda y SOBREPESO


Para prevenir las dolencias de espalda se debe mantener un mínimo de actividad física, cumplir las normas de higiene postural y desarrollar la musculatura de la espalda.

El sobrepeso ha demostrado ser un factor de riesgo para el dolor de espalda cuando es considerable y se debe a obesidad, pero no cuando se debe al incremento de la masa muscular. El sobrepeso causado por la obesidad es un factor que aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda. Este hecho aumenta si a ello se añade el sedentarismo, la falta de fuerza muscular, la inactividad física o el mal estado de salud general. 


- El sedentarismo incrementa por sí mismo el riesgo de padecer afecciones de la espalda.

- La falta de fuerza en la musculatura de la espalda y abdominal, ha demostrado ser uno de los factores que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista. 
Cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, lo que incrementa el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones.

- La inactividad física. En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda -como los abdominales y la musculatura paravertebral- se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. 
La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo y, por ello, facilita su sobrecarga o contractura.

- El mal estado de salud general. El sobrepeso aumenta a medio y largo plazo el riesgo de padecer diversas enfermedades como las metabólicas y cardiovasculares. El mal estado de salud general es uno de los factores que incrementa el riesgo de padecer dolencias de la espalda.




RECOMENDACIÓN y PREVENCIÓN:
Evidentemente, lo ideal para la espalda y el conjunto del estado de salud es reducir el peso de la forma adecuada: limitando y reconduciendo los hábitos alimenticios y realizando actividad física regular. Si se encuentra en esa situación, consulte a su médico para iniciar el programa que le resulte más adecuado y cómodo.




lunes, 23 de enero de 2012

CONOCE TU ESPALDA 1ª Parte

Básicamente, la espalda sirve para:
  1. Sostener el cuerpo y permitir su movimiento.
  2. Contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo como, sobre todo, en movimiento.
  3. Proteger la médula espinal en una envuelta de hueso.
La espalda tiene que ser sólida para poder sostener el peso del cuerpo, para ello está compuesta por huesos muy resistentes y músculos potentes.
Para permitir el movimiento, la columna vertebral tiene que ser flexible. Por eso está compuesta de 33 vértebras separadas, dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos.

Para contribuir a mantener estable el centro de gravedad, la contracción de musculatura de la espalda actúa como un contrapeso que compensa los movimientos del resto el cuerpo. Para actuar así, la musculatura tiene que ser potente.
La unión de todas las vértebras que es la columna vertebral, protege la médula espinal. Las vértebras tienen una forma especial: un agujero en su centro por el que discurre la médula.


La columna vertebral


La columna vertebral del humano está formada por 33 vértebras. Las 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares están separadas por los 23 discos intervertebrales correspondientes. Las 5 sacras están fusionadas, al igual que las 4 coxígeas, formando los huesos sacro y coxis.
Si se observan de frente, las vértebras están perfectamente alineadas y forman una vertical. Sin embargo, vistas de perfil forman dos curvas. La superior -en la zona cervical- y la inferior -en la lumbar- son cóncavas hacia atrás y se llaman lordosis -cervical y lumbar respectivamente-. La curva media es cóncava hacia adelante y se llama cifosis dorsal.

Esta disposición permite que la columna sea muy resistente a la carga aplicada en dirección vertical, puesto que sus curvaturas le dan flexibilidad. Si la carga es muy importante, las curvaturas pueden aumentar transitoriamente, amortiguando la presión que sufren las vértebras. 

1.Cervicales

2. Dorsales

3. Lumbares

4. Sacro

5. Coxis

miércoles, 23 de noviembre de 2011

MEDSPINE colabora en el Magazine de los lunes en RADIO ONE

El Dr. Diego J. García-Saiz, Director Médico de MEDSPINE, es entrevistado todos los lunes a mediodía acerca de los problemas de espalda más habituales, incidiendo en el trascendente papel que el ejercicio físico juega dentro de su tratamiento.

ENTREVISTA RADIO                                              lunes 20 de junio de 2011


Radio One.
El Dr. García-Sáiz nos hablará hoy de las diferentes posturas que pueden influir en e estado de nuestra espalda.

Dr. García-Sáiz.
En cualquier caso todas las personas vamos a adoptar una de las siguientes posturas: estar de pie o caminando,  permanecer sentados o bien estar  acostados, en una proporción de tiempo que será diferente en cada caso. Por tanto, el apoyo adecuado de los pies y por tanto el calzado, o bien la postura al sentarnos y las características del asiento, y finalmente la cama son fundamentales para la salud de la espalda.

R.O.
Porfavor, háblenos de cómo y en qué medida influye el apoyo en los pies en el mejor o peor estado de nuestra espalda.

G.S.
Tener una pisada estable y equilibrada es de vital importancia para tratar o mejor, prevenir el dolor de espalda crónico. Una correcta transmisión de la fuerza desde el pie, al miembro inferior y la pelvis durante la marcha, es necesaria para que la musculatura del tronco no realice un sobreesfuerzo constante, para corregir las alteraciones derivadas de la inestabilidad. Nos encontramos con casos de acortamiento de un miembro inferior sobre el otro, en los que se va a producir una inclinación de la pelvis. En ocasiones la alteración de la marcha es menos apreciable, pies planos o con el tobillo vago, secuelas de esguinces mal curados, etc, que en general desestabilizan la marcha y el  equilibrio de la región lumbo-pélvica.

R.O.
Es conveniente comprobar que no hay alteraciones en la marcha cuando una persona sufre de espalda, ¿verdad?

G.S
Efectivamente, comprobamos las alteraciones si las hay, proponemos su corrección, mediante alza, plantilla, etc. Una vez que la marcha es estable, podemos estabilizar la musculatura de la espalda y equilibrar la columna vertebral.

martes, 22 de noviembre de 2011

PROTOCOLO DE TRATAMIENTO DE DOLOR DE ESPALDA, Medspine.

MEDSPINE / DAVID BACK CONCEPT





1. HISTORIA CLÍNICA Y CUESTIONARIOS.
  • Anamnesis
  • Estado general de salud
  • Cuestionarios psicosociales
  • Situación laboral
  • Índices funcionales
  • Historial de episodios de dolor lumbar / cervical


2. EVALUACIÓN FÍSICA.

  • Pruebas clínicas básicas
  • Análisis postural
  • Tests funcionales
  • Exploración muscular y articular
  • Pruebas neurológicas
  • Análisis de pruebas por imagen


3. PERFIL DE ESPALDA INICIAL.
  • Medición objetiva de fuerza y movilidad en todos los planos de movimiento de la espalda, en los dispositivos DAVID.
  • Se obtienen porcentajes de déficit de fuerza y movilidad que demuestran la existencia de desequilibrio muscular y alteración funcional.


4. PROTOCOLO DE TRATAMIENTO.
  • Protocolo médico validado científicamente.
  • 24 sesiones de tratamiento / 2 sesiones semanales.
  • Sesiones totalmente supervisadas con registro diario del esfuerzo realizado a través de la Escala RPE de Borg.
  • 4 fases de tratamiento con diferentes objetivos fisiológicos y funcionales.
  • Entrenamiento muscular selectivo para cada plano de movimiento de la espalda en los dispositivos DAVID.
  • Estiramientos globales y analíticos de los músculos entrenados.
  • Enseñanza de ejercicios funcionales que permiten la autonomía funcional del paciente.
  • Consejo ergonómico e higiene postural.


5. PERFIL DE ESPALDA COMPARATIVO.

  • Medición de fuerza y  movilidad en todos los planos de movimiento de la espalda, que permite determinar las mejoras obtenidas.
  • Índices funcionales y cuestionarios psicosociales para valorar la mejora subjetiva del paciente.


6. FASE DE MANTENIMIENTO.

  • En función de los resultados obtenidos, se propone al paciente la realización de una sesión periódica de entrenamiento para mantener los resultados obtenidos.





miércoles, 26 de octubre de 2011

Publicación de MEDSPINE en el Congreso INVESCOT 2010



Como fruto de la valoración y tratamiento de más de 100 pacientes con dolor de espalda crónico, MEDSPINE elaboró un estudio descriptivo de las características funcionales de los pacientes con ese tipo de dolor crónico.
Los resultados fueron presentados en el  Congreso INVESCOT, del año 2010 y fue realizado en el Centro de Rehabilitación del Levante.

lunes, 24 de octubre de 2011

EJERCICIO FÍSICO ESPECÍFICO COMO HERRAMIENTA PARA TRATAR EL DOLOR CRÓNICO DE ESPALDA.

Autores como O’Sullivan (2000) y Hodges (2000) establecen que, para pacientes con dolor crónico de espalda y cuya etiología apunta al desequilibrio muscular y síndrome de desacondicionamiento, es necesario una intervención mediante la aplicación de un programa de ejercicios específicos de estabilización que traten de devolver a la musculatura afectada sus plenas facultades funcionales.


Existen numerosos estudios que han demostrado la eficacia terapéutica del ejercicio físico controlado sobre el dolor crónico de espalda. Concretamente, Mannion (1999) y (2001) así como Van Tulder (1997) establecen que un programa de ejercicio físico diseñado para reestablecer la correcta funcionalidad de los músculos de la espalda constituye, a la luz de los resultados obtenidos, una de las primeras opciones a seguir en el tratamiento del dolor lumbar crónico.